SESIÓN
MAGISTRAL DE MEDIACIÓN CON ALDO MORRONE
Situación de la Mediación Familiar
en España.
Detección de necesidades. Desafíos pendientes.
Coordinadores: Leticia García Villaluenga
e Ignacio Bolaños Cartujo
Edita: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales
ISBN: 978-84-8417-260-4
549 páginas
A lo largo de los años
2005 – 2006, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales
y la Universidad Complutense de Madrid han realizado un estudio
sobre “La situación de la Mediación Familiar
en España. Detección de necesidades. Desafíos
pendientes” que se ha recogido en el libro del mismo título
que se presenta el día 17 de diciembre.
Dicho estudio parte de una concepción de la mediación
familiar entendida como un sistema cooperativo de gestión
y resolución de conflictos entre los miembros de una familia,
considerada ésta en sentido extenso, que a través
de un proceso no jurisdiccional, voluntario y confidencial posibilita
la comunicación entre las partes, para que traten de plasmar
los intereses comunes en un acuerdo viable y estable que resulte
satisfactorio para ambas, y atienda, también, a las necesidades
del grupo familiar, especialmente las de los menores y discapacitados.
Dicho proceso es facilitado por el mediador, que es un tercero
imparcial, neutral, capacitado idóneamente y sin ningún
poder de decisión.
La mediación es un tema emergente, sugerente y dinámico,
cuya consolidación y reconocimiento legal se ha visto refrendado
por las leyes 13/2005 y 15/2005 que han reformado profundamente
el Derecho de Familia español.
Mediante el empleo de encuestas cuantitativas (cuestionarios)
y cualitativas (entrevistas), el estudio ha pretendido conocer
datos significativos sobre los diferentes servicios de mediación
familiar que están desarrollando esta actividad en España.
Es de destacar la colaboración prestada por todas las Comunidades
Autónomas y por el resto de entidades, tanto públicas
como privadas que han facilitado la información solicitada.
Entre los resultados obtenidos destacan los siguientes:
- La mayor demanda de mediación familiar la presentan los
conflictos familiares vinculados a los procesos de ruptura de
pareja. En ellos, es la propia pareja, con la ayuda de la persona
mediadora, quien regula los efectos de esa situación de
manera consensuada (relación con los hijos, decisiones
con respecto a estos, reparto de bienes, reorganización
económica, domicilios, etc.). Es de destacar que, tal como
indican los resultados del estudio, el número de parejas
que acceden a esta vía cooperativa, en lugar de hacerlo
a través de un procedimiento judicial contencioso, es cada
vez mayor, lo que indica una progresiva normalización en
la resolución de estos conflictos y una importante reducción
de los efectos negativos que las disputas complicadas tienen sobre
todos los miembros de la familia, en especial los menores.
- Más allá de las rupturas de pareja, cada vez son
más los conflictos familiares de otra índole que
acceden a mediación, como los relativos a incapacitaciones,
internamientos de personas mayores, herencias, acogimiento, adopción…
- Un dato igualmente relevante, es la concordancia entre los diferentes
servicios analizados a la hora de valorar el éxito de la
mediación como elevado. Un porcentaje muy alto de las parejas
que inician la mediación, alrededor del 75%, la finalizan
con acuerdos globales, es decir, con acuerdos en todos los temas
planteados, lo que reduce la conflictividad posterior y garantiza
un cumplimiento de las medidas adoptadas superior al que se consigue
con las resoluciones judiciales. Este dato es especialmente significativo
en materias tan conflictivas como las pensiones de alimentos y
el régimen de visitas de los hijos.
- Por último, cabe resaltar la necesidad de difundir, desde
todos los medios posibles, el recurso de la mediación entre
la población debido a la constatación desde el estudio
realizado de que aún se trata de una opción poco
conocida o que genera desconfianza en algunos sectores de la sociedad,
precisamente por dicho desconocimiento.